LECTURA DEL DIA: HEBREOS 7:15-28
(Miércoles 4 Marzo 2020)
Algunas cosas nunca cambian. Así es como dice el viejo
dicho, y suena un poco pesimista, casi suspirando ante los problemas
aparentemente inevitables de la vida cotidiana.
Pero también es cierto que algunas cosas buenas nunca
cambian, cosas infinitamente alegres y llenas de esperanza.
Considere la firme fidelidad de nuestro Dios. El autor de la
carta a los Hebreos 7:25 dice: Por eso también puede salvar por completo a los
que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por
ellos.
En esta versión H20 dice: Jesús puede salvar para siempre a
los que, por medio de él, quieren ser amigos de Dios. Pues vive eternamente, y
siempre está pidiendo a Dios por ellos.
Es un recordatorio del amor sin fin detrás de su sacrificio.
Piensa en eso por un momento.
Aunque hemos decidido convertirnos en hijos de Dios, no
somos perfectos; todavía hay pecado en nuestra vida. Imagina esta escena:
Jesús parado frente al trono de su Padre y diciendo:
“Si, padre ella hizo eso. Y si, él dijo eso. Pero ya pague
el precio. Son míos y son liberados.
Que bendición nos da el hecho de saber que Jesús intercede a
nuestro favor delante del Padre, que el ha pagado y borrado nuestros pecados y
nos limpia de toda maldad el resto de nuestra vida.
Jesús gracias por tus interminables oraciones e intercesión por
mí, Por recordar que somos polvo, que tenemos debilidades, y que en esas
flaquezas tu gracia nos basta.
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